Lorena Gutierrez y Tom Jules - Estar en cuerpos | 22 mayo - 3 junio
Intercambio y experimentación sobre las maneras de entrar en el cuerpo para bailarlo.
Sinopsis

Mientras que ser apela a lo estático, estar apela al cambio, a la dinamicidad de los estados. Estar nos abre a la escucha de transitar por lo diferente, a ser receptivas y encarnar nuevas posibilidades. Estar nos recuerda que nada es permanente, y que el cuerpo, a cada pequeño instante, cambia gracias a lo inevitable de afectar y ser afectado.

 
Biografía/s
 
Lorena Gutierrez y Tom Jules Samie
Tom y Lorena se conocen en 2019 en la Ecole des Sables, donde pasan unos 6 meses entre Senegal y Togo compartiendo prácticas de movimiento y opiniones en relación a "las maneras de habitar los cuerpos". Actualmente, en 2023, vuelven a encontrarse con el deseo de retomar el intercambio. Tom Jules concibe el cuerpo desde la cosmogonía animista, en una constante relación con los espíritus y la ancestralidad. Su danza es un entrenamiendo donde la disciplina, la fisicalidad, la resistencia y la precisión están más que latentes. Un entrenamiento que llama a la autobservación, al empoderamiento, y a la toma de consciencia de uno mismo y su conexión con el entorno. Lorena estudia las posibilidades de movimiento que se abren desde la escucha de los diferentes sistemas corporales y el estudio anatómico a través de propuestas somáticas y explorativas. Desde la anatomía propone entrar en el cuerpo como un lugar abierto al juego, impreciso, amable y receptivo al lado más emocional, sensitivo y psicológico que transmite el movimiento. Ambas son praxis de carácteres diferentes, sin embargo, ambas abogan por estar en un cuerpo consciente de si mismo, receptivo a su entorno, consciente del intercambio de afectar y ser afectado, consciente de que está creando a la vez que dejándose crear. Ambos tenemos un especial aprecio por la educación desde un punto de vista holístico, pensando en cómo ésta nos afecta a la hora de estar como sujetos en este mundo y participar en él. Nos interesa el encruce de nuestras diferencias y el potencial social que se encuentra en la educación del movimiento. Cómo ambas modalidades participan de alguna manera en la idea de "descolonizar el cuerpo". Por ello en esta residencia queremos estar en un mismo espacio, experimentar e intercambiar sobre nuestras diferentes maneras de entrar en el cuerpo para moverlo y bailarlo.